El líder de la Revolución Liberal y expresidente ecuatoriano, Eloy Alfaro, desterró y encarceló periodistas, atacó a la prensa y cerró imprentas, mientras que sus partidarios golpearon, torturaron y hasta mataron a gente que se dedicaba al periodismo.
Al cumplirse 100 años de la Hoguera Bárbara, el 28 de enero anterior, la figura de Alfaro entró en la pelea política entre quienes quieren tomarlo como imagen de su Gobierno (ver acá y acá) y quienes buscan diferenciarlo de este (ver acá).
Incluso buscan a familiares de Alfaro para que hablen a favor (descendientes que apoyan) o en contra (descendientes que rechazan) del actual Gobierno, dependiendo si el medio es adicto o detractor.
En esta lucha, por una parte el Gobierno y por otra opositores y algunos medios, la imagen que no se toca por ser icono ecuatoriano es la de Eloy Alfaro y por eso se oculta, se calla o hasta se tergiversan ciertos aspectos de su vida.
Una de esas mentiras es la de mostrar a Alfaro (por diferenciarlo del actual presidente, Rafael Correa) como un defensor de la libertad de expresión y como un mandatario respetuoso de la prensa. Pero eso es mentira.
“Alfaro era un defensor a ultranza de la libertad de expresión”, dice Janeth Hinostroza, entrevistadora de Teleamazonas (minuto 07:50).
“Eloy Alfaro es quien instaura las más amplias libertades en el país, una de ellas la libertad de expresión”, asegura uno de los entrevistadores de Ecuavisa, Lenin Artieda (minuto 04:20).
“Eloy Alfaro, el fundador del Partido Liberal Radical, fue el ecuatoriano que luchó por principios y derechos fundamentales; entre ellos, las libertades de opinión, de expresión y de asociación”, afirma Consuelo Albornoz Tinajero, en el artículo ¿Quiénes son los herederos?, publicado en diario Hoy.
“¿A Alfaro se le hubiese ocurrido cerrar medios de comunicación contrario a su política? ¿Hubiese enjuiciado a un periodista por ser crítico de su administración?”, se pregunta Enrique Rosales Ortega, en su artículo Correa no es ni será Alfaro, publicado en El Universo.
Algunos políticos, como Blasco Peñaherrera Padilla y Bolívar Chiriboga, también hicieron lo mismo a través de los medios.
Insultos y ataques a la libertad de expresión

“Negar la persecución a la prensa de parte de Alfaro es negar la luz del día”, sostiene Wilfrido Loor, un historiador anti alfarista en su libro ¡Viva Alfaro! Eloy Alfaro, tomo 2.
Incluso una biografía favorable a Alfaro, La hoguera bárbara, de Alfredo Pareja Diezcanseco, muestra los ataques del expresidente liberal contra la prensa:
“Ciertos periodistas fueron perseguidos y otros obligados a abandonar el país”.
La hoguera bárbara.
Alfaro también insultó a la prensa, aunque hay quienes dicen que no se puede comparar las dos situaciones, que la de esa época fue una prensa política, interesada…
Esto fue lo que dijo Alfaro sobre la prensa en su mensaje como encargado del Mando Supremo de la República a la Convención Nacional de 1906-1907, el 9 de octubre de 1906:
“Jamás, en ningún país de América, se ha desbordado la prensa de oposición como entre nosotros, en la época actual; la falsedad, la injuria, la calumnia, en sus más repugnantes e inmorales fases, han sido las armas preferidas por nuestros adversarios. Se ha conspirado abiertamente, sin respetos ni escrúpulos; se han urdido conjuraciones que, descubiertas a tiempo, se han desvanecido; se ha difamado a la Nación misma, por combatir a mi Gobierno; en fin, se ha dado rienda suelta a todas las pasiones de bandería, en uno como certamen de perversidad y de infamia”.
Eloy Alfaro, su vida y su obra, por Jorge Pérez Concha
No solamente fue Alfaro, también sus allegados y colaboradores atacaron a la prensa. Un hijo del líder liberal Abelardo Moncayo, apoyado por la fuerza pública, atacó al periódico El Industrial y “dio de palos” al director, Julián de San Martín, por “injuriar a los liberales”.
Al periodista Julián “San Martín, en la cárcel, lo bañan y lo insultan en enero y febrero de 1896 por escribir en el periódico El Industrial”, según Wilfrido Loor.
También hubo asesinatos, como el del joven periodista Víctor León Vivar,fusilado por un grupo de liberales al mando del coronel Manuel Antonio Franco, un hombre de confianza de Alfaro.
Que el Viejo Luchador no tuvo que ver en esto, es verdad, pero tampoco tomó ninguna acción contra Franco, quien siguió en el Ejército y luego fue enviado por Alfaro a Cuenca como comandante general de Armas en el Azuay.
Carlos Freile Granizo, en el artículo El mito de Alfaro (I), considera que “se ha construido un Eloy Alfaro alejado de la realidad, no solo mitificado sino santificado, libre de defectos”.
“Son de sobra conocidas las torturas administradas a los presos políticos y a los periodistas disidentes.
‘Para qué hablar de las imprentas destruidas y ‘empastadas’, de las calumnias contra los opositores, de las campañas de desprestigio en la prensa adicta”.
Carlos Freile Granizo en El mito de Alfaro (II).
¿Libertad de expresión?
Entonces, ¿Alfaro fue “un defensor a ultranza de la libertad de expresión”, quien instauró “las más amplias libertades en el país, una de ellas la libertad de expresión”, quien “luchó por principios y derechos fundamentales; entre ellos, las libertades de opinión, de expresión”?
No. Alfaro, según los documentos históricos, atacó a los periodistas, irrespetó la libertad de expresión y de prensa, durante sus gobiernos se atacó a periódicos y hasta se asesinó a periodistas.
Juan Francisco Beltrán
@jfbeltranr
Enlaces relacionados:
Foto 1: Alfaro y los jóvenes montoneros, de Carlos Fernández Ferrín.
Foto 2: Eloy Alfaro.
